Trabajar en Alemania: el nuevo sueño Americano


Frankfurt am Main - símbolo del trabajo en Alemania

¿Cómo es trabajar en Alemania, cómo se consigue trabajo, cuánto se gana, qué se necesita, en fin, para poder trabajar en el país germano? 

 

En estos momentos estoy trabajando en Alemania, más precisamente en Frankfurt am Main, o Francfort del Meno. Si hay alguien de Frankfurt, sobre todo argentinos, que están leyendo estas palabras, dejen algún comentario o alguna señal de vida, sería interesante poder compartir las experiencias en esta ciudad con otras personas que vienen de lejos.

La empresa para la que estoy trabajando… bueno, no quiero mencionarla, sobre todo porque trabajando en el sector de marketing online, podrían descubrir que escribí esta entrada, y lo mejor es evitar malos entendidos. De cualquier manera, no tengo nada malo que decir, estoy muy contento donde estoy trabajando, sin stress en lo absoluto y trabajando en un alto porcentaje en español (para los que me conocen, sabrán que eso me molesta un poco, pero bueno…), con lo cual, muy cómodo, como dije. Si tan solo cobrase un poco más… me quedo hasta la jubilación en la empresa.

 "Trabajar en Alemania" y el milagro alemán

"Trabajar en Alemania" es un fenómeno interesante a analizar. En Frankfurt hay gente de todo el mundo. Se escuchan todos los idiomas de los cinco continentes en el subte cuando uno viaja por las mañanas. Asumo que es una causa lógica del fenómeno que se vive en la ciudad: hay trabajo. Y donde hay trabajo, la gente va como las moscas a la miel.

Conseguir trabajo no es fácil, sea en China, en Argentina o en Alemania. Es verdad, en España y Grecia quizás sea un poco más difícil, hoy por hoy, pero lo que queda claro es que conseguir empleo en cualquier lado del mundo no cae del cielo. Trabajar en Alemania en estos momentos es casi un idilio para cualquiera en el mundo: una de las pocas potencias del mundo que no fue tocada en lo absoluto por la crisis.  

En ese sentido, los alemanes (en este punto preciso no me incluyo, aunque forme parte del grupo de “los alemanes”… van a ver cuando tenga un cargo político en el gobierno… chiste para la gilada) son un pueblo un poco desconsiderado y desagradecido. ¡A Alemania le esta yendo realmente más que bien! Fíjense en España o Grecia, sólo llegan noticias de recortes presupuestarios… que para colmo de males, no funcionan para lo que están destinados. España recortó dinero por todos lados, aumentó el IVA (el gobierno de Rajoy había prometido no aumentarlo), y así y todo, necesitaron de un rescate para sus bancos, porque sino Bankia quebraba.

Miren a Argentina, que hasta la empresa de aceitunas Nucete iba a quebrar y el gobierno tuvo que inventarse algo para que no cayera en desgracia con las miles de familias de trabajadores que iban a caer en desgracia. El caso de Famatina, que solo trae a colación algo que viene sucediendo desde la época del Virreinato del Río de la Plata, Argentina vendiendo sus recursos naturales por una miseria, siendo los únicos perjudicados los lugareños. Ya lo decía Roberto Arlt en sus Aguafuertes Porteñas en su famoso texto de quiero ser diputado, que los políticos vendían el país por muy poco, que él podría venderlo mejor. Ese texto es de la década del 30. Casi 90 años después, seguimos hablando de lo mismo. Trabajar en Alemania suena, como dije antes, en este contexto, una ilusión irrealizable.  

 Trabajo y progreso - impermeabilidad frente a la crisis

Volviendo al tema principal. A Alemania le esta yendo muy bien estos momentos, año 2012. Se nota que hay trabajo, y uno no percibe ningún tipo de crisis. Si se siente, es por el reflejo de los extranjeros que vienen de países donde hoy por hoy se está muy mal, y vienen en busca de cualquier cosa, con tal de poder trabajar. En ese sentido, me tengo que sentir agradecido y un afortunado de tener un trabajo tan cómodo. No digo que no lo merite, ya que trabajé duro para conseguirlo, pero uno tiene que ser agradecido con lo que tiene.

Para los extranjeros que quieran venir a trabajar a Alemania, y no pertenezcan a la Unión Europea, no es muy complicado conseguir un permiso de trabajo “Arbeitserlaubnis”. Por supuesto, lo primordial es tener el trabajo, y que la empresa sea paciente. Todos los permisos requieren muchísimos papeles, y cada papel requiere otros papeles, y cada uno de los mismos tarda su buen tiempo. Es posible, pero hay que tener mucha paciencia y jamás perder la calma y seguir para adelante.

La ciudad de Frankfurt es muy interesante. Tiene mucha cultura, miles de museos, un río (el Main o Meno), y tiene muchas ciudades cerca que valen la pena visitar. La región es Hessen, que en español es Hesse, que no hace ninguna diferencia con el original, pero en fin. A pesar de estar en Alemania, no se toma tanta cerveza, sino un producto típico que es el Apfelwein, o vino de manzana. Si ustedes piensan que se parece en algo a la sidra / cidra… pues si, está cerca… pero es más fuerte que la cidra, es más amarga y no tiene gas. Se dan cuenta que no es exactamente el mismo producto. Con las manzanas también hacen mostaza, y una salsa típica con la que se puede comer salchichas. Es dulzona, pero muy rica…

Hay muchísimas cosas más que quisiera decir sobre la ciudad, el mundo del trabajo en Alemania y el empleo en sí en el país germano… pero creo que para dar un pequeño pantallazo de la ciudad de Frankfurt, el trabajo y sus atracciones, es un buen comienzo.

Una muy buena entrada sobre Goethe y su relación con Frankfurt encuentran acá

Un saludo grande y hasta la próxima,

GK.

Experiencias en otras ciudades

Argentina y Francia, Sarkozy y Kirchner - presidentes de dos mundos


Nicolas Sarkozy - Rock n' Roll
La política en Francia y en Argentina

Nueva entrada en el blog en la que, para bien o para mal, seguiré hablando de Sarkozy.

Pese a que las elecciones francesas han terminado, no quita que pueda terminar con mi análisis. La derrota de Sarkozy me ha dado otros elementos a tener en cuenta para indagar aún más en la política francesa. Si no lo saben, o no han seguido las informaciones de cerca, François Hollande ha ganado con una ventaja de 1,5% por encima de su contrincante. La situación la describiré un poco al final de esta entrada.

Diferencia con el sistema de votación entre Argentina y Francia

La gran diferencia en el sistema de votación francés estriba en dos grandes puntos: la obligatoriedad y la velocidad. Primero explicaré la velocidad pues es un concepto más breve. Las elecciones se celebran un día concreto, un día X. El recuento casi definitivo se conoce a las 20 horas de ese mismo día. Muchos medios de otros países vecinos que tienen interés en las elecciones como Suiza o Bélgica presentan desde las 18 horas más o menos también los resultados, y hoy por hoy, como vivimos en un mundo tan globalizado, todo el mundo mira la Internet para descubrir los resultados. Un poco irónico, que los franceses deban acudir a medios de comunicación de otros países para saber como les fue en un acontecimiento propio.

Normalmente hay ballotage, es decir una segunda vuelta. Esta, sin embargo, se celebra dos semanas después. Hay que tener en cuenta que también se celebran antes que la primera vuelta una suerte de elecciones “primarias”, tal como se hizo en las últimas elecciones argentinas. Da a cualquier candidato muchas oportunidades para cambiar su destino.

Una vez que la segunda vuelta termina y se tiene a un presidente electo, una semana después ya está asumiendo. No se pierde el tiempo en estupideces. Si ya tenemos un candidato, ¿a qué esperar? En Argentina las elecciones se celebran normalmente en octubre y el candidato electo asume recién el 10 de diciembre, dato a tener en cuenta en esta comparación. ¿Qué carajo hace el presidente desde el momento en que perdió hasta el 10 de diciembre donde fehacientemente deja el poder? Es una incógnita. ¿Vaciar las arcas? Puede que les queden algo a las tan violadas arcas, si. ¿Quemar las pruebas? Al mejor estilo de Alemania al final de la segunda guerra mundial, cuando no querían dejar pruebas de lo que habían hecho, puede ser también. Ese intervalo del tiempo que existe entre la derrota en las urnas hasta que se atraviesa el umbral de la casa rosada quedará siempre como un secreto de estado.

El segundo elemento es la obligatoriedad del voto. No es obligatorio votar en Francia. Sigue siendo un deber cívico, eso no lo niega nadie. Es más, se propagan múltiples campañas para concientizar a la gente de la importancia de ir a votar. Un alto índice de ausentismo no es positivo para nadie, ni para el candidato que gana, ni para el que pierde, y por supuesto, no lo es tampoco para la democracia.

François Hollande - "el cambio es ahora"
Pero el hecho de que no sea obligatorio, cambia completamente el panorama de los votantes. En Argentina la situación es la siguiente (y no interpongo ninguna preferencia política de ninguna manera, se trata de una enumeración de hechos): la mayoría de la gente en estos momentos es de clase media-baja a muy baja, por más que el INDEC diga que la situación con respecto a los pobres y a los desocupados es la mejor que hemos tenido. Si la inflación es del 0,8% según ese organismo, es de mi consideración que no se puede creer en ese organismo.

Como la mayoría de la gente es “pobre”, y debido a que se gana gracias a la mayoría de votos de un total de votantes que tienen que hacerlo obligatoriamente (con excepción de los mayores de 75 años, tengo entendido), queda muy clara marcada la estrategia a seguir: hay que convencer y “mimar” al electorado de ese sector económico. De ahí los infinitos planes trabajar, fútbol, educación, etc. que apuntan a ese estrato de la sociedad argentina. Durante las elecciones salió en Facebook una foto que mostraba un graffiti en un edificio que funcionaba como sede partidaria del Frente Para la Victoria (partido de Cristina Kirchner) que decía más o menos “Si se va Cristina, chau a los planes”.

La clase media está en vías de extinción, tan así que la podríamos comparar con el Aguará Guazú. Y la clase alta es tan escasa y poco determinante como masa de votos, que ni siquiera se la menciona en las políticas que se llevarán adelante, únicamente que se les aumentará los impuestos, probablemente, o no, ya que el clientelismo vigente en la estructura política les guarda un lugar cómodo y confortable. Como siempre, la herramienta del doble discurso que es como el aire de Buenos Aires… siempre estuvo ahí, desde su fundación.

En conclusión, a mi modo de ver las cosas, el hecho que el voto sea obligatorio define políticas de estado. Electores y elegidos cambian completamente su manera de actuar. Después de todo, quien está ahí arriba, también pertenece a los de abajo, de ahí el refrán del “los políticos son el reflejo de la sociedad”.

Por otra parte, la conciencia y el deber cívico que se proclama en Argentina al votar, y de una historia sangrienta (como si el resto de la historia así no lo fuera) para que el voto fuera posible para toda la población, hace que la posibilidad de un voto optativo sea una entelequia.   

Me queda tocar unos cuantos puntos más pese a que este sea ya un tema viejo, pero como ya escribí bastante en este apartado, voy a tener que hacer una tercera parte, para que la carga de texto no sea tan pesada.

No se preocupen, habrá más Sarkozy para todos en la próxima entrada. Y supongo que menos en el avenir, y más de François Hollande, nuevo presidente de Francia.

Un saludo a todos, comentarios y correcciones bienvenidas,

GK.

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