Idiomas en el extranjero: hoguera de obviedades


Se necesita una chispa para prender un fuego... una entrada lleva a la otra y quizás escriba de nuevo por un tiempo. Mi ánimo me predispone a escribir también, lo cual es bueno. Como en el título de esta entrada hablo de una hoguera (que es un guiño a quien haya leído a Tom Wolfe), habrán muchas y divertidas (no prometo nada) alusiones al fuego. ¿Por qué? Porqué sí. ¿Por qué hablo de una hoguera de obviedades? Porque viajar al extranjero no significa necesariamente aprender idiomas, tampoco aprender de otras culturas, ni volverse un bilingüe perfecto, entre otras cosas. Entonces, vamos a prenderle fuego a todas esas ideas que se tienen, al momento de emprender un viaje al extranjero. 

En esta entrada voy a hablarles sobre las diferentes experiencias que he tenido con respecto a los idiomas en el extranjero. Solo me gusta hablar de lo que sé, por eso voy a limitarme a esos países. En general, diría que son negativas. Pero no negativas al punto de morir o que afecte mi vida. Pero negativas al fin. Para organizar mejor las cosas voy a dividir este enunciado en, primero, Francia, y luego, Alemania. Ya que en ambos países, a pesar de ser limítrofes, se viven experiencias completamente diferentes. Vamos a empezar entonces.

Idiomas en Francia


Lo bueno de estar en Francia es que uno va a encontrar franceses y que si uno quiere aprender francés, no se ha equivocado de lugar. Puede sonar una obviedad, pero en este caso que estamos prendiendo fuego a las obviedades, hay que aclarar cuales son las que se mantienen vigentes. En Alemania no es tan fácil encontrar alemanes, y tampoco hablar en alemán. Pero eso lo dejo para la segunda parte.

Aspecto positivo de que la gente únicamente quiera hablar en francés contigo: uno aprende el idioma, y lo asimila mucho más rápido porque casi nadie va a hablar en tu idioma, y si lo hará lo hará mal (casi con certeza), pero de haber alguien que lo hable, no lo dudes que no hará semejante esfuerzo por ti. Con lo cual, o aprendés o aprendés. Si uno va a Francia tiene que saber francés, es lógico y evidente, pero es así. “Pero seguro que en la capital hay mucha gente que habla inglés y otros idiomas!”. ¿Los parisinos? Es un muy buen chiste. Ahí, incluso si hablás francés la gente te va a mirar de cualquier manera. Con buenos conocimientos, en 6 meses se puede dominar el idioma, porque serán 6 meses de puro francés.

Aspecto negativo: nadie se interesa absolutamente para nada en tu cultura de origen. Creo que durante mis estadía en la universidad hablé dos o tres veces de cómo hacemos alguna u otra cosa en Argentina, y era casi como si no me escuchasen. Me respondían con un “ajá....”, seguido de un silencio incómodo para terminar en otro tema. Pero bueno, no fui a Francia a proclamar la palabra de Cristina, con lo cual...

Pese a lo negativo, a mi realmente no me molestaba, y la asimilación en Francia en mi caso fue total, ya que me sentía muy aceptado y cómo si formaba parte del colectivo francés. Dicho de otra manera, me sentía como un francés más, y nunca está dicha la última palabra de donde terminaré mis días. Nunca se sabe...

Idiomas en Alemania


En Alemania, para empezar sucede que no hay alemanes. Son muy difíciles de encontrar. La frustración de haber estudiado alemán tantos años para escuchar a un hindú o a un turco hablando como el reverendo carajo en alemán, me es difícil de explicar. Y en el caso de que uno encuentre a un alemán, uno podría pensar “AJÁ, te encontré!”, se encontrará con el hecho de que muy probablemente hable tu idioma y, en muchos casos no el mio (jajaja), hablará mejor tu idioma, que tú el de él. 

Muchas veces pasa que hay gente que habla español. Existen aquellos que saben, aquellos que creen que saben, y aquellos que aseguran tener la verdad del idioma español por encima del bien y del mal. Con los que saben, no hay problemas, porque como saben, conocen también sus limitaciones. Los problemas vienen, por supuesto, con el segundo y el tercer grupo. Estas personas han aprendido en algún país en particular el idioma de Cervantes, con lo que ellos conlleva. Si aprendieron en España dicen “coño!”, si aprendieron en México, dicen “chinga tu madre güey”, y si aprendieron en Argentina dirán muy probablemente, “la concha de tu hermana!”. Todas estas palabras e improperios, utilizados de manera académica por supuesto, con fines pedagógicos para entender el porqué de su utilización. 

Ahora bien, hablar como lo hago yo, no es lo mismo que hablar como lo hace un mexicano, un colombiano, o un español, sino 100% argentino. El hecho de vivir en un país donde se habla otro idioma me ha permitido mantener mi acento en su totalidad. Otra sería la historia si me hubiese ido a Cuba o España. Mírenlo a Ricardo Montaner... uno no diría que es argentino. El hecho es que no es fácil que la gente me entienda (hablo de los que aprendieron español como lengua extranjera.... aunque mucha gente no me entiende en general,... quizás la culpa sea mia ahora que lo pienso). Entonces al hablar español, siento que estoy hablando una lengua extranjera de nuevo, porque tengo que explicar cada dos segundos lo que quiero decir. “En Argentina pija significa otra cosa, no como en España....”, por dar un ejemplo. Hasta ahi, normal. Pero el problema lo tengo con los que creen saber o los que creen que todo el mundo habla de la misma manera cómo el lugar a donde has ido a aprender español (México, España o quien carajo sea). Entonces se dan un millón de malos entendidos porque la persona me escucha hablar, cree que significa lo mismo que en el lugar donde aprendió el idioma, y terminamos muy mal. Saber, mis amigos, significa darse cuenta que NO SE SABE. 

Otra problemática de la ignorancia (tanto del idioma, de la cultura, como del país mismo) también lleva a malos entendidos o cuestiones irritantes. Entonces se da que yo explico quien soy y de donde vengo, que hablo español (por no decir argentino), y escucho los clásicos:
-         
              - Ah, en Argentina, Sudamérica... mucho calor, ¿no?
-          - Ah, hablás español, como España.
-          - Yo estuve una vez en Chile, muy lindo por allá.
-          - En Argentina se habla portugués, ¿no? (me han preguntado eso varias veces).

Aunque siempre hay alguien que me sorprende, como me pasó en un restaurante griego. Un griego ahí se me puso a hablar, y cuando le dije que era de Argentina, conocía probablemente más cosas que yo mismo de mi país, ya que el señor hablaba de una Argentina de hacía 20 años. Pero ya es mejor que no saber nada.

Eso es todo por esta entrada... comentarios serán bienvenidos. Críticas y demás también, aunque halagos y loas mejor. 

Historias de invierno y primavera

 

Experiencias climáticas en el viejo continente, es el tema de esta entrada. El clima como factor de desarrollo y elemento primordial para determinar el estilo de vida. “¿O sea, que si hace calor está todo bien, y si hace frío esta todo mal?”. No necesariamente... *. En cambio de estación, analizar como la temperatura y los elementos afectan la forma de ser de uno, cómo también sus hábitos, parece ser de relevancia. Bienvenidos a una nueva entrada de Crónica de un Viaje. 


La gran serie que se ha vuelto un éxito por todo el mundo (y en Argentina, gracias a Cristina Kirchner que le hace publicidad) repite constantemente la frase de “El invierno se acerca” (The Winter is coming). Me refiero claro a The Game of Thrones (les agrego el enlace para que vean de que hablo). En este caso, al menos en este año 2013, lo que convendría decir es “La primavera se acerca...  ¡pero no llega más!”. Hemos tenido un invierno muy largo en Alemania y la verdad es que uno se pregunta si el calor ha existido alguna vez en este mundo. En todos los países del mundo (en los cuales se sienten los cambios de estación o al menos algún cambio significativo en la temperatura) uno se siente en dos ciudades, por no decir mundos, diferentes cuando uno está en invierno o en verano. Y es por eso, que uno piensa en unas cosas y actúa de una manera en invierno, y lo hace de manera completamente diferente cuando empiezan las temperaturas estivales. Hay días en invierno en los que dejar la cama e ir a trabajar son un suplicio, y al final del día uno se quiere tirar por la ventana, cómo asimismo, creo yo, uno se vuelve más reflexivo, pensando las cosas, leyendo más... casi, diría, un clima intelectual. Y luego viene el verano, donde el calor de las primeras horas, sumados a los rayos del sol, nos invitan a salir de nuestros hogares para pasar todo el día afuera. Una época relacionada más a los hechos, a las acciones que a las palabras y el pensamiento. Quizás por eso, sea el invierno tan largo, y el verano tan corto. El tiempo pasa rápido cuando uno se divierte, no es cierto?

Hay muchos filosofos desde épocas antiguas que han analizado el comportamiento de los pueblos en relación al clima que reina en los territorios donde habitan. No me puedo considerar un experto en la materia como para hablar de ese tema, pero estoy leyendo al respecto. 

El invierno fue largo, como ya dije, y recién ahora (principio de junio) se vislumbra una primavera débil que comienza a despertar lentamente. Y, también cómo expliqué antes, Frankfurt parece otra ciudad. Verde, floreciente, llena de vida y en movimiento. Antes en invierno, con las temperaturas que pueden llegar a ser bastante bajas por estos lares, la ciudad era un opuesto de lo que es ahora. Por supuesto que esto no se circunscribe a esta ciudad o a este país. En Europa en general esto es casi una ley. Quizás las obvias excepciones sean España, Italia o algún otro país mediterraneo como Malta, en donde, salvo contadas excepciones, el clima siempre es agradable. En Dijon, en Francia, mi último invierno allí, la temperatura llegó a -18°. Y en una ciudad más al Noreste (dirección Suiza, con terrenos más elevados) llegó a hacer más frío inclusive, llegándose a congelar incluso el agua de algunas fuentes (en Alemania en invierno, las fuentes se cierran, y se les coloca maderas, calculo yo para que no se llenen de nieve, la gente no tire basura, y los borrachos no vomiten dentro... aunque es solo una teoría). Yo recuerdo en Dijon caminar por la calle y ver el agua de las zanjas completamente congeladas. No con escarcha en la superficie como se ve a veces en Buenos Aires en el Conurbano Bonaerense en invierno temprano a la mañana, estoy hablando de zanjas completamente congeladas. Y yo caminando por la calle... 

El sentimiento siempre es extraño por más que ya esté por estas tierras hace un tiempo, de que el verano llegue a la mitad del año en vez de llegar a fin de año. En Argentina, pienso yo, como en el resto de los países de América Latina donde este fenómeno toma lugar, es más lógico que el calor llegue a fin de año. Es cómo si fuera una recompensa llegar al final del año, el sol nos brinda sus rayos cálidos en señal de que las fiestas se acercan y que no hay que trabajar tan duro y que la vida es algo más allá de nuestras responsabilidades diarias y lo que consideramos importante de nuestras rutinas. Los más chicos tienen vacaciones y el calor es el indicador que el fin de las clases se acercan. Aunque es verdad que en la época en la que estuve en la Universidad, creo que solo pude disfrutar de mi primer verano, ya que del resto siempre me la pasé estudiando. 




El verano a la mitad del año carece de lógica, a mi modo de ver las cosas. Porque una vez terminado en septiembre, aun queda un trecho bastante largo hasta el fin de año. Y empezar el año nuevo, nuevamente con todas las obligaciones con frío es realmente molesto. No sé, el verano es un símbolo de cambio, cómo lo es la primavera, claro. En primavera uno puede seguir adelante con sus actividades, pero en verano... lo mejor es estar afuera tomando algo en algún parque. (idílica representación de mi persona). 

Con respecto a la primavera, que puedo decir?. Es el mejor tiempo del año, sea cuando sea que llegue. Son las primeras señales de cambio, de que la vida surge a pesar del largo invierno, donde todo vuelve a la vida, el momento del florecimiento. En el caso de Buenos Aires, creo que la canción de Piazzolla “Primavera Porteña” representa exactamente lo que es esta sensación que acabo de describir. (Si se meten en el video, verán un comentario muy interesante de una persona allí debajo). O la canción de “Amor de Primavera” de Tanguito, al cual estoy escuchando bastante seguido. Tanguito representa una generación que ya no existe en Argentina, creo yo, pero escucharlo me hace pensar siempre a los ideales que uno tiene cuando es jóven (más jóven, ya que sigo siendo jóven), una mezcla entre inocencia y esperanza que a medida que pasa el tiempo se ve desgastada o erosionada por el transcurso del tiempo y la realidad. 


Doblaré mis esfuerzos para escribir más seguido. 

*Este blog es un reflejo de mis pensamientos y reflexiones que se basan en mis experiencias en el extranjero, por lo que ya paso de pedir disculpas por el atraso de las entregas de las entradas. Sepan disculpar la ausencia de mis disculpas. Sin embargo, a pedido de mis lectores... (ambos, ellos)... trataré de expresarme a través de este medio un poco más seguido. Los pensamientos y reflexiones me sobran... me falta un poco la motivación al momento de escribir, y el tiempo para hacerlo (pese a que la excusa de la falta de tiempo es mi menos favorita)... concluyo entonces, que solo me falta la motivación. 

Fotos en esta entrada: Foto 1, Foto 2

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